
El momento en que se realizará la transferencia se individualiza para cada caso concreto, dependiendo de la historia clínica de la pareja y de la evolución en el laboratorio de los embriones. Debería llevarse a cabo entre las 24 y 132 horas después de la inseminación o microinyección de los ovocitos.
De forma general y siempre que la cantidad de embriones y la correcta progresión de los mismos lo permita, se intentan transferir en los estadios más avanzados del desarrollo, ya que a medida que se dividen es posible evaluar un mayor número de parámetros y seleccionar los que tienen un mejor pronóstico de desarrollo. Habitualmente, por tanto, la transferencia se efectuará entre los tres y cinco días después de la aspiración de los ovocitos.
Con los parámetros que valoramos durante todo el desarrollo del embrión, en el tercer día de su desarrollo, tenemos capacidad para elegir los embriones con mejor potencial de implantación, por lo que en la mayoría de los casos, transferimos en día 3.


